LA REFORMA PROTESTANTE EN ESPAÑA: SIGNIFICACIÓN POLÍTICA, CULTURAL Y RELIGIOSA

Rosa Maria Martínez de Codes

Catedrática de Historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 11 Abril, 2018

La investigación sobre el pasado de las actuales iglesias evangélicas en España no se remonta más allá del siglo XIX. A diferencia de otros países próximos como Italia, Francia y Bélgica, el protestantismo español es un movimiento relativamente joven. Si bien, la historiografía protestante de los años 70 y 80 ha prestado una notable atención a la Reforma luterana en España y a las corrientes de espiritualidad alejadas de la postura religiosa oficial que procuraban vivir y defender un cristianismo diferente.

En los días del emperador Carlos V hubo teólogos españoles, religiosos y legos, que simpatizaban con el pensamiento de la Reforma. Nombres insignes como el de Juan de Valdés, Francisco de Enzinas y los exmonjes Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera y Antonio del Corro dieron testimonio de una incipiente reforma española en el exilio. Muchos de ellos entraron en conflicto con la Inquisición y, desde aquel entonces los españoles no pudieron hacer confesión pública de protestantismo sino en el exilio.

Un investigador que hizo época fue Marcel Bataillon, cuya obra Erasmo en España. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI. (El original francés, Érasme en Espagne, data de 1937) desveló la interconexión entre movimientos populares, espiritualidad y corrientes humanistas presentes en nuestro territorio.

Algunos historiadores del siglo XIX han interpretado aquella época en el sentido de una «primera Reforma española», aunque sin comunidades protestantes por la persecución que sufrieron bajo el gobierno de Felipe II. Precisamente por esa eliminación se denomina Segunda Reforma al intento de diseminar la doctrina reformada desde 1868 hasta el comienzo de la Guerra Civil de 1936.

En el contexto europeo, la reactivación protestante en España coincidió con el reavivamiento religioso conocido por el mundo anglosajón, y los países protestantes en general, a comienzos del siglo XIX. Aunque la reorganización institucional del protestantismo se vio favorecida por el incremento de la tolerancia hacia los extranjeros no católicos residentes en España; por la llegada de misioneros y de españoles protestantes y por la actuación de los propios evangélicos españoles, que desde la clandestinidad dieron lugar a la organización de las primeras Iglesias españolas, fue la recuperación del legado histórico de la Reforma española del siglo XVI, centrada ante todo en las figuras fundamentales de Luis Usoz y Río, de Benjamín B. Wiffen y Fernando Brunet, la que permitió el despegue de la obra reformista en España, a través de la edición de una relevante colección de Reformistas Antiguos Españoles.

La segunda parte de esta conferencia se detiene en dos momentos claves para la historia de España y el papel que protagonizaron los protestantes, desde fuera y dentro de España, hasta lograr que en nuestro país se llegara a establecer un sistema de libertades que incluyera la primera libertad: la de religión y conciencia, e hiciese posible nuestra incorporación a la comunidad internacional. Me refiero a los años de posguerra 1950-1970 en los que los protestantes españoles fueron la oposición más visible al régimen de Franco, demonizados como extranjeros, masones y afectos a las República; años en los que las iglesias evangélicas y sus representantes actuaron de frente de lucha a favor de la libertad de conciencia para todos los creyentes.

La nueva etapa que se inició con la firma de los Acuerdos de Cooperación entre el Estado español y la Federación de Entidades Evangélicas en 1992 abrió una etapa hacia la normalidad religiosa que no oculta ciertas omisiones y carencias. El pluralismo religioso que se observa en la sociedad española, en los últimos años, ha producido un cambio en la propia configuración confesional de las iglesias de la Reforma que invita a pensar que, en un marco legal de plena libertad religiosa, el protestantismo pueda desarrollar todas sus posibilidades.

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