FEDERALISMO PLURINACIONAL ¿UNA VÍA MUERTA PARA ESPAÑA?

Lorién Gómez Solano

Graduado en Filosofía, Política y Economía, Universitat Pompeu Fabra. Estudiante de máster en Teoría Política, Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 6 Julio, 2022

En un reciente artículo, Ignacio Sánchez-Cuenca destacaba como una de las grandes debilidades del actual gobierno su praxis indefinida respecto a los problemas territoriales de España. Debilidad porque, a pesar de realizar concesiones a partidos independentistas para salvaguardar la coalición gobernante, tampoco termina de ofrecer un proyecto político que acomode la pluralidad nacional de España y las diversas demandas territoriales mientras crece el peso de un nacionalismo español excluyente[i]. En otras palabras: la clásica vía del federalismo plurinacional, que forma parte del imaginario político de la izquierda española al menos desde Pi y Maragall, parece muerta. No obstante, en este artículo me gustaría vindicar la relevancia de esta tradición política de cara a este problema. Para ello, trataré de ahondar en él de una manera más abstracta, pues, ante todo, lo que se juega aquí es una tensión entre los dos polos constitutivos de la democracia liberal: liberalismo y democracia.

Estos tienden a menudo a mezclarse conceptualmente debido a un origen histórico compartido en la lucha contra las monarquías absolutistas, pese a que, en realidad, obedecen a patrones distintos. Por un lado, a lo largo del siglo XIX el liberalismo hizo hincapié en la protección por parte del Estado de derechos individuales tales como los de propiedad, de asociación y prensa mientras restringía los derechos políticos a una minoría a través del sufragio censitario. Por otro, serían las diversas luchas de aquellos que estaban excluidos sobre la práctica de esos derechos quienes empujarían hacia la democratización del Estado mediante el sufragio universal. De esta forma, mientras que el Rule of Law propio del liberalismo se fijaría -entre otros- como principios básicos la obediencia a normas legales de carácter impersonal, la separación de poderes y la protección de las minorías a través de un especial énfasis en una concepción negativa de la libertad como no interferencia en la esfera privada individual; el Rule of People democrático se asociaría a la capacidad de autogobierno de una ciudadanía constituida mediante el principio de igualdad política, siendo el demos el titular último de la soberanía.

Un buen ejemplo de esta confrontación se da cuando conviven realidades nacionales diversas dentro de un mismo Estado. Y es que todo demos tiende a adscribirse, explícita o implícitamente, a una nación, puesto que el componente democrático presupone la identificación de un pueblo más o menos homogéneo con sus representantes para la conformación de una voluntad general que aspire a dirigir al Estado. Como señala Ferran Requejo[ii], la concepción clásica de la democracia se reduce al Estado-nación, permaneciendo de espaldas a realidades en las que pueden darse grupos culturalmente diferenciados y asentados territorialmente que cuentan con movimientos nacionalistas de amplio apoyo popular. Por lo tanto, en el caso de los Estados plurinacionales, conviene hablar más bien de demoi, de pueblos con características étnicas, culturales o lingüísticas diferenciadas y cuyas voluntades democráticas son agonísticas, pues pueden resultar potencialmente conflictivas.

En ese contexto, una de las propuestas de la tradición liberal ha sido el federalismo, comprendido como una técnica constitucional diseñada para acomodar esas voluntades democráticas a través de una distribución del poder entre dos niveles de gobierno, el de las unidades constituyentes (self-rule) y el del gobierno federal (shared-rule). Empero, para que el federalismo resulte adecuado en contextos plurinacionales, debe abandonar la concepción clásica de la democracia para reconocer las diferentes voluntades democráticas que se dieran entre las distintas nacionalidades que cohabitan en un mismo Estado, orientando su diseño institucional a través del denominado federalismo plurinacional.

Un caso que ejemplifica esta tensión plurinacional entre democracia y liberalismo es el del Estado español. Para ello, debemos tener en cuenta que la conformación histórica de las instituciones liberales en éste se produjo de acuerdo con una visión jacobina del Estado, siendo su culminación el acuerdo constitucional de 1978, el cual, a pesar de su ambigüedad y de contemplar un alto self-rule a través de la descentralización territorial del poder en las Comunidades Autónomas (CCAA), no se adecua a la lógica del federalismo plurinacional por dos razones. Por una parte, y a pesar de incluir parcialmente a las llamadas «nacionalidades históricas» (Cataluña, País Vasco y Galicia), la Constitución española se ancla en una visión fuertemente unitaria del Estado y en el subsecuente reconocimiento limitado a nivel simbólico respecto de su pluralidad nacional, cultural y lingüística. Por otra parte, hay un escaso desarrollo del shared-rule: el Senado no actúa como una cámara de representación territorial a nivel efectivo, las CCAA no tienen un rol activo en los cambios constitucionales y en la legislación, y apenas hay un federalismo fiscal desarrollado a excepción del País Vasco y de Navarra.

Con todo, este diseño institucional semifederal alejado del modelo plurinacional se ha mostrado incapaz de acomodar a los diferentes demoi que cohabitan en el Estado. Más aún, cuando después de la sentencia contra el Estatut catalán de 2006, comenzó a abandonar su inicial ambigüedad decantándose por una interpretación más unitaria de la Constitución. Todo ello no ha hecho sino aumentar las tensiones a nivel territorial entre el componente democrático y liberal, especialmente en el mencionado caso catalán a partir del referéndum de 2017. De hecho, los argumentos que han esgrimido desde entonces secesionistas (la voluntad del pueblo catalán, el derecho a decidir…etc.) y unionistas (respeto al «estado de derecho», a los valores constitucionales…etc.) apelaban a esas dos interpretaciones que comprende la democracia liberal.

Quizás hoy en día el federalismo plurinacional pueda parecer una vía muerta de cara a tratar el problema territorial español. No obstante, si se quiere conciliar la unidad del Estado junto con las demandas legítimas de los diferentes demoi, la clave reside, a mi juicio, en retomar esa senda de cara a una reorganización de las instituciones acorde con la pluralidad existente. Y ello pasa también por considerar la realización de un referéndum de autodeterminación con las garantías jurídicas necesarias en aquellos territorios que muestren tal voluntad. De hecho, si hacemos política comparada respecto de otros casos como el del Reino Unido y Escocia en 2014[iii] o en 1995 de forma similar Canadá y Quebec[iv], observamos cómo la aceptación de sus respectivos referéndums en el momento adecuado (en los que posteriormente ganaría la opción unionista), junto las subsecuentes reformas institucionales de carácter federal y el reconocimiento simbólico de la realidad plurinacional constituyen las mejores herramientas para mitigar este conflicto a través de una adecuación de las voluntades democráticas a un diseño territorial de un liberalismo más refinado.

La realidad constitucional española permanece anclada en gran medida a la visión de Ortega y Gasset durante la discusión del Estatut de Cataluña de 1931: el problema plurinacional en España no se puede resolver, solo «conllevar»[v]. Sin embargo, quizás se trate más bien de cambiar el conllevar por el acomodar. Y ello no tiene por qué estar reñido con un diseño igualitarista a nivel fiscal, cuestión por otra parte problemática para las izquierdas. Al fin y al cabo, la misma lógica que planteábamos al inicio de este ensayo persiste: solo la voluntad democrática permite llevar el proyecto liberal hasta sus últimas consecuencias.

 

[i] Sánchez-Cuenca, I. (28 de junio de 2022). El Gobierno no tiene quien le quiera. El País. Accedido el 1 de julio de 2022. Disponible en: https://cadenaser.com/ser/2017/12/15/politica/1513342612_158817.html

[ii] Requejo, F (2007). Federalismo plurinacional y pluralismo de valores. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales: Madrid.

[iii] Cetrà, D., & Harvey, M. (2019). Explaining accommodation and resistance to demands for independence referendums in the UK and Spain. Nations and nationalism, 25(2), 607-629.

[iv] Sanjaume, M. (6 de junio de 2022). Las lecciones de Quebec para los independentismos europeos. Público. [Online]. Accedido el 1 de julio de 2022. Disponible en: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/60272/un-futuro-distopico-para-el-...

[v] Ortega y Gasset, J. (15 de diciembre de 2017). El problema catalán: debate en el Congreso de la Segunda República. Cadena Ser. Accedido el 1 de julio de 2022. Disponible en: https://cadenaser.com/ser/2017/12/15/politica/1513342612_158817.html

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