EL ÁMBITO COGNITIVO COMO ESPACIO DE SEGURIDAD

José Ángel Tortosa Delfa

Capitán de Fragata, Centro Conjunto de desarrollo de conceptos, Estado Mayor de la defensa

Miércoles, 16 Noviembre, 2022

El entorno geopolítico y social de los próximos años estará muy marcado por el deterioro del multilateralismo. Esta evolución va a tener una gran influencia en el desarrollo de estrategias híbridas y escenarios de Zona Gris, en los que actuarán una amalgama de actores estatales y no estatales con objetivos muy diferentes. Este escenario, multipolar y competitivo, puede suponer un riesgo para la autonomía estratégica y libertad de acción, especialmente para los países occidentales.

El espectro de los conflictos ha de entenderse como un continuum de competición, en el que las relaciones internacionales serán híbridas. Esto significa que un mismo actor podrá ser aliado, competidor o adversario simultáneamente, en función del grado de compatibilidad existente entre sus objetivos estratégicos y los propios.

En este escenario, el ámbito cognitivo está cobrando una importancia creciente. Este ámbito lo entendemos como el espacio no físico que abarca las acciones, efectos y procesos que afectan a las percepciones del ser humano, considerado de forma individual o grupal; es consustancial a su capacidad de juicio, conciencia de grupo y toma de decisiones. Alcanza al sistema de creencias, las emociones y la motivación, y afecta a la conducta de las personas y a los sistemas técnicos que pudieran imitar o condicionar los procesos intelectuales humanos.

En el ámbito cognitivo, a diferencia de lo que sucede en los  ámbitos físicos o el ciberespacio, no existe lo absoluto. La percepción humana tamiza la realidad, combinando observación, conocimiento y experiencia para tratar de comprender lo que nos rodea. Es de una importancia fundamental, pues en él tomamos nuestras decisiones y, al hacerlo, orientamos nuestros comportamientos.

La "Estrategia de Seguridad Nacional 2021" identifica, dentro de su mapa de riesgos y amenazas para la seguridad, las campañas de desinformación. El ámbito cognitivo es un espacio más en el que ejercer influencia, en el que actores estatales y no estatales van a fomentar la polarización social, tratar de minar la confianza en las instituciones y afectar a nuestras decisiones.

Influenciar el proceso de toma de decisiones, aprovechando la desigual combinación entre razón y emoción, no es un nuevo paradigma; al contrario: Sun Tzu entendió hace más de dos milenios que la mejor manera de vencer es crear percepciones favorables, para obtener la victoria sin usar de la fuerza, pues el supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar. La principal diferencia radica en que, en esta era de la información, la capacidad de influencia de todo tipo de actores se acelera y multiplica, gracias a la facilidad de las tecnologías de la comunicación para trascender las fronteras físicas, a la creciente interacción humana en el ciberespacio, y a los avances en la comprensión de los procesos cognitivos que guían nuestro comportamiento.

Las acciones de aliados, adversarios y competidores respecto a la guerra de Ucrania ponen de relieve la importancia del ámbito cognitivo para la seguridad. El enfrentamiento en este ámbito se materializa en batallas por la narrativa, saturación informativa y desinformación, que han pasado a formar parte connatural del contexto geopolítico actual. Las acciones cognitivas no buscan controlar la información; van más allá y pretenden degradar nuestra facultad de comprender la realidad, afectando con ello a nuestra capacidad de decidir y actuar.

La respuesta a esta amenaza debe, por tanto, entenderse de forma integral: todos los instrumentos de poder del Estado han de sincronizar su actividad y actuar de forma proactiva para comprender el entorno de la información que nos rodea, contribuir a la seguridad epistémica, garantizar la libertad de expresión y fomentar el pensamiento crítico individual.

Cortes de Aragon

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