EL CAMBIO CLIMÁTICO ¿UN PROBLEMA POSPUESTO?

Carlos Lázaro Madrid

Martes, 8 Octubre, 2019

En las últimas semanas todos nos hemos hecho eco de las reivindicaciones de Greta Thunberg, en el marco de la Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU celebrada el pasado 23 de septiembre; y hemos presenciado las manifestaciones celebradas en todo mundo donde miles de jóvenes, y no tan jóvenes, salieron a las calles pidiendo a nuestros líderes mundiales una lucha contundente contra el cambio climático, después de tantos acuerdos internacionales caídos en saco roto. No es la primera cumbre en donde países de todo el mundo se reúnen para poner coto al actual problema medioambiental, pero todas ellas acaban más en propósitos que en hechos, o aún en los casos en donde se alcanzan acuerdos y compromisos estos terminan sin cumplirse finalmente. Pero, ¿desde cuándo el cambio climático es un problema?

Para responder a esta pregunta tenemos que retraernos al año 1896 donde el científico sueco Svante Arrhenius, que luego sería ganador del Premio Nobel de Química en 1903, proclamó por primera vez que la quema de combustibles fósiles podría dar lugar al calentamiento de la tierra. Sin embargo, no sería hasta 1979 cuando se convocó la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima en Ginebra, en donde ya se consideró por primera vez en la historia que el cambio climático creciente en los últimos años era una amenaza real para el planeta, y por ende para la población; adoptándose una declaración donde aparecían las primeras medidas para prever y evitar las posibles alteraciones del clima causados por la acción humana, que empezaban a ser ya evidentes por los expertos, y avalados por los nuevos avances tecnológicos.

Han pasado desde entonces cuarenta años, y seguimos teniendo el mismo problema que teníamos antes, y ya no se habla tanto de prevenir y evitar el cambio climático, cosa que debería haberse hecho hace años, sino más bien de saber convivir con él y de evitar que esto vaya a más.

Los científicos y expertos medioambientales llevan años hablando del problema, sugieren opciones y medidas, pero después de tantos años, me enrabia que nuestros gobernadores no hayan sido capaces de evitar una amenaza que no ha aparecido de forma espontánea, posponiendo el problema y dejándolo pasar en el tiempo. Las medidas tomadas por nuestros dirigentes políticos poco han hecho para evitar esta situación, y pensar ahora que van a ser otros gobiernos los que sean los encargados de evitar que el desastre climático vaya a mayores, no me transmite ni un ápice de confianza.

Todos podemos hacer nuestra la lucha contra el problema climático mediante medidas de todo tipo, desde el uso del transporte público o medios no contaminantes en detrimento del uso de los vehículos particulares, hasta colaborar en el reciclaje de tu hogar.  Pero los usuarios y consumidores, no somos los únicos que contaminamos y que afectamos al clima. Gran parte de la contaminación y vertidos que se producen en la actualidad es consecuencia de grandes empresas e industrias, aquí es donde entran en escena los gobiernos que mediante ley deben poner freno a esto.

Es verdad que, aunque en los últimos años grandes marcas y empresas promueven principios ecológicos, muchas veces lo hacen para llamar la atención del público y usar el afán ecologista en su beneficio -económico-. Y éste no es el remedio, necesitamos soluciones reales que protejan el medio ambiente, y no un “postureo comercial” más enfocado al marketing que a lo que realmente importa.

Cómo en todo, el primer paso es la aceptación, y en general hay una opinión mayoritaria que conoce el problema del cambio climático. Pero no debemos limitarnos a aceptar el problema climático, o a normalizarlo. Cada uno de nosotros tiene que adoptar medidas para combatirlo. No podemos “dormirnos en los laureles”, el momento clave para luchar contra el problema climático es ahora. Los últimos estudios científicos de los que hace mención la ONU indican que, si se actúa de forma inminente, es posible reducir las emisiones de carbono en 12 años y llegar frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2°C, o incluso a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales.

Los datos son claros, están a nuestra disposición, si no hacemos ahora nada para evitarlo, puede que se cumplan las expectativas tan alarmistas que puso sobre la mesa el estudio publicado por The Breakthrough National Center for Climate Restoration, que aventuran que el fin de la especie humana podría llegar en el año 2050, dentro de 31 años.

Dicho esto, cada uno tiene un papel en esta guerra contra el cambio climático, y el momento de unirnos a ella es ahora, aunque por desgracia no se suman a esta “batalla” los países que más contaminan al planeta, cómo es el caso de Brasil, de Estados Unidos, China, India...  cuyos gobiernos hacen “oídos sordos” a una amenaza cada vez más próxima, cuyos efectos llevan años siendo visibles.

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